Cuando un diente no puede conservarse, o una muela del juicio no tiene espacio para salir, lo indicado es extraerlo. Antes revisamos radiografías y tu historia médica para planear el procedimiento.
Usamos anestesia local y te damos indicaciones por escrito para el cuidado posterior y el control del dolor. Hacemos seguimiento para verificar que la zona sane bien.
Si después de una extracción el sangrado no se detiene, agenda una urgencia.